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Creatividad Cultural

La creatividad cultural tiene su fundamento en las expresiones y recreaciones del espacio simbólico colectivo de una comunidad, es en este sentido que el patrimonio es un recurso para el desarrollo de los pueblos. El binomio cultura y desarrollo puede contribuir a proponer respuestas para las necesidades materiales e inmateriales de una comunidad, partiendo de las nociones, usos y significados que aporta cada cultura.

Para profundizar en la dinámica de este binomio es importante comprender que por cultura entendemos todo lo referente a la forma de ser, hacer y expresarse; costumbres, hábitos, expresiones y representaciones simbólicas del ser humano en sociedad. Es en esta esfera de significación que cada sociedad crea sus nociones de desarrollo, entendiendo este como bienestar humano en su integralidad.

La cultura es dinámica así como sus expresiones, esta plasticidad le permite afrontar con vigencia procesos actuales, más es una necesidad y un derecho de los pueblos poder resignificar su mundo sin perder la ligazón con el pasado. Este vínculo entre tradición e innovación es lo que hace únicas y atractivas las empresas creativas culturales, pues en ellas se expresa la riqueza de la tradición en respuesta a necesidades vigentes.

Un ejemplo de ello es la artesanía que como expresión de identidad está sujeta al cambio, enriquecimiento y transformación constante. Puesta en retroalimentación con el diseño, puede aportar a la preservación de destrezas tradicionales y la innovación de los productos pertinentes al contexto, útiles para el cliente y comercializables. También el diseño busca innovar productos vinculados a grupos específicos y las nuevas creaciones pueden aportar al contexto social desde posturas novedosas, generar diálogo social e inclusive reinventar influencias de la globalización desde la cultura local.

Estas empresas creativas están estrechamente vinculadas al contexto socioeconómico de la comunidad, al entorno demográfico, cultural, a las potencialidades, necesidades y conocimiento empresarial presentes en la población. Y deben tener como primer objetivo promover la autosuficiencia económica y garantizar medios de subsistencia a sus comunidades, para fortalecer la capacidad y los activos materiales e inmateriales de la población

El trabajo sistematizado con emprendimientos culturales requiere de varias etapas en las que deben vincularse miembros de la comunidad. La primera de ellas es un diagnóstico donde se analizan los indicadores iniciales para definir los objetivos por alcanzar, así como la evaluación de los riesgos en cada emprendimiento. La segunda etapa es la planificación que requiere de la disposición de acciones y criterios para alcanzar los objetivos planteados, debe incluir el tiempo de duración en los procesos de producción, los públicos meta, medios de divulgación y los recursos con que se cuenta. La puesta en marcha de las empresas creativas de acuerdo a los lineamientos planeados es la tercera etapa denominada implementación. Esta requiere de observación y recolección de información respecto al funcionamiento de la empresa para poder dar seguimiento y control a los emprendimientos así como sugerir mejoras oportunas que aporten a la continuidad. Aunado a ello, los emprendimientos presentan requerimientos de apoyo a la protección de productos para evitar el plagio de las ideas.

En el presente siglo las industrias de base cultural son un factor central en las economías postindustriales y un potencial para que los países en vías de desarrollo hagan de su patrimonio cultural un recurso para el desarrollo. Asimismo, para Centroamérica la propuesta de emprendimientos culturales creativos es oportuna considerando el caleidoscopio cultural y la belleza escénica natural que posee la región, siempre que contribuya a valorizarlo y a superar la invisibilización y negación de grupos históricamente marginados.
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Copan. Honduras

Artesanas la Arada

El Boyeo y la carreta

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