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DECLARACIONES

¿Sabía usted que la participación libre en la vida cultural de su comunidad es un derecho contemplado desde el año 1948 en la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

La Declaración de los Derechos Humanos reconoce los derechos humanos culturales y se establece la responsabilidad del Estado de garantizarlos y de las personas y comunidades de defenderlos y exigirlos. El documento en el que se expresan 30 derechos humanos considerados básicos, sirve como base para la creación de convenciones internacionales de la Organización de las Naciones Unidas.

De acuerdo con la UNESCO,

La cultura puede considerarse como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

Por tanto, la vida cultural se refiere de manera explícita a la cultura como un proceso vivo, histórico, dinámico, que nos permite crear una relación entre el pasado, el presente y el futuro. Esto implica que podamos establecer formas para ser parte de esa vida cultural: rescatando y promoviendo las tradiciones, expresando y fortaleciendo la creatividad, interactuando y valorando el diálogo entre los individuos, grupos y culturas.

De allí, que el derecho a la cultura aparece también como una responsabilidad. Es nuestro el compromiso de involucrarse en proyectos culturales, participar en la toma de decisiones a nivel local, y contribuir al diseño de políticas culturales.

La UNESCO ha elaborado siete Convenciones internacionales en materia de Cultura:

Todo lo anterior explica la relación provechosa y característica del binomio cultura y desarrollo. Una vida cultural activa permite agregar una dimensión humana al desarrollo, integrando conocimiento, valores, cohesión social, corresponsabilidad y democracia. Asimismo se puede garantizar un desarrollo sustentable y lograr el bienestar.

El crecimiento no es solo económico, sino también cultural. Cualquier iniciativa a favor del desarrollo se debe de tomar en cuenta las aspiraciones propias de las comunidades.